Como cada año, el 5 de agosto se rindió homenaje a las trece jóvenes y sus cuarenta y tres compañeros fusilados hace ya 71 años. Unas doscientas personas se congregaron en la tapia del cementerio en la que se produjo la masacre, entre quienes se encontraban algunas/os antiguas/os militantes de
Tras la realización de una ofrenda floral ante las placas conmemorativas situadas en la tapia, intervinieron Daniel Álvarez, secretario general del Partido Comunista de Madrid y Gloria Aguilar, secretaria de Memoria Histórica del PCE. Ambos recordaron el sacrificio de estas/os jóvenes y de tantas/os otras/os que sufrieron la misma suerte durante la dictadura franquista, y remarcaron la importancia de mantener viva la memoria de estas/os camaradas.

El acto se turbó con la intervención de José Cepeda, vicepresidente del grupo socialista en la asamblea de Madrid y presidente de la fundación 13 Rosas, fuertemente ligada a su partido, que más que homenajear a los fusilados bien parecía un inicio de campaña electoral sacado de contexto. En sus palabras, Cepeda habló de la importancia de la unidad de la izquierda madrileña e hizo alusiones a las políticas sociales que realiza el PSOE, hecho que fue reprochado desde el público al grito de “la reforma laboral, ¿eso es política de izquierdas?”.
Tras la polémica, el acto poco tardó en recuperar su carácter emotivo con la intervención de la camarada Concha Carretero quien, emocionada, recordó la promesa que se hizo al salir de la cárcel de dejar a estas/os camaradas y a todas/os las/os que sufrieron su misma suerte en el lugar que les corresponde. Asimismo, aseguró que gracias a muchas/os camaradas se ha podido cumplir la última voluntad de Julia Conesa para que su nombre no se borre en la historia, habiendo llevado su causa a universidades, ateneos, y asociaciones de todo el estado español.

Tras su intervención no dudó en arrancarse a cantar
Tras el acto, sesión de fotos, saludos y agradecimientos. Concha agradeció como siempre la presencia de las/os jóvenes comunistas, pero sin duda, somos nosotras/os quienes debemos agradecerle a ella todo su esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, su ejemplo. Gracias camarada.

























